Mi último día en Cuzco lo dediqué a pasear por el Barrio de San Blas que tiene un encanto muy especial. Todo él desprende cierto aire "hippie" y bohemio. También me desmadré un poco comprando regalos para familiares y amigos.
Para acabar, cené un riquísimo menú en un restaurante que ofrecía música y bailes en vivo. Por la noche quedé con Killey para tomar el que sería mi último Pisco Sour... en Perú.
Qué penita dejar Cuzco...
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