jueves, 29 de agosto de 2013

FESTIVAL GASTRONÓMICO

Creo que las imágenes lo dicen todo! ;)



DE NUEVO EN LIMA

Vuelvo a Lima y sé que en pocas horas dejaré el Perú. He repetido y vuelvo al barrio de Miraflores, pero está vez sigo los buenos consejos de Carlos y me hospedo en el Hotel Carmelo, que se encuentra a pocos minutos caminando del mar. Esta parte de Miraflores me gusta más...

He aprovechado para pasear cerca del mar, visitar el parque de los enamorados (que es realmente cursi!!!), caminar hasta el yacimiento Precolombino de Huaca Pucliana, observar los parapentes que  planean sobre el mar junto a la playa, visitar LarcoMar, un centro comercial muy popular, y para pasear mirando tiendas y librerías.

Me ha encantado entrar en las librerías y  perderme entre los libros del momento, muchos de ellos de editoriales españolas, y algunos de autores españoles. Sonreí al encontrar un libro de cocina que mostraba un tandem español-peruano interesante: Gastón Acurio y Ferran Adrià, ambos referentes culinarios importantes en sus respectivos países. Me reí al ver un libro en uno de los escaparates publicado por un profesor que tuve en la  universidad. Un profesor que publicaba libros con el contenido de los trabajos de sus alumnos, quizás había un pequeño grano de arena mío en aquel libro!

Por la noche volví a encontrarme con Mónica, que esta vez vino acompañada de sus hijos y todos disfrutamos de un menú de fusión Peruano-Japonesa tan de moda en estos momentos. Estaba delicioso!!! Fue realmente agradable conocer a Diego y a Sebastian, aunque éste último estaba derrotado de cansancio después de haber vuelto de unas cortas vacaciones y pasó la mayor parte del tiempo durmiento, cosa que nos divirtió mucho a los demás.

Al día siguiente vino a buscarme Luis, taxista que conocí al llegar a Lima, y que me ha llevado e ela estación y de autobuses y al aeropuerto cuando he estado en Lima.  Es un tipo muy simpático con el que he tenido charlas muy divertidas. No tuve presente que el camino de vuelta desde Miraflores al aeropuerto toma más tiempo y me puse algo nerviosa,  ya que en Iberia me habían dicho que estuviera en el aeropuerto 3 horas antes. Luis no quería contestar a mi pregunta de: "¿cuánto queda? para no ponerme aún más nerviosa, pero de tanto en tanto decía: "me estás poniendo nervioso". Llegué dos horas antes de mi partida, con tiempo suficiente, aunque sé que en ciudades con un tráfico tan complicado como con el de Lima, cualquier pequeño percance en la carretera puede resultar en la pérdida del vuelo.

Así que mucha más tranquila dejé el  Perú, con muchas ganas de llegar a Barcelona y disfrutar de la ciudad, de mi sofá, de la comodidad de mi camita, de mis amigos, de mi hermano... y todas esas cosas que no puedes evitar echar de menos cuando hace un tiempecito que no disfrutas de ellas.

Hasta pronto Perú (porque pienso volver a acabar de conocer el país).










martes, 27 de agosto de 2013

MOMENTAZOS!!!

Lo que tiene viajar!!! Algunas experiencias quedan para siempre en la memoria individual de la persona... En  mi caso, que tengo memoria de pez, algunas se pierden, pero aún así quedan momentos que por su magnitud merecen ser llamados MOMENTAZOS. 

En mi viaje al Perú, estos son algunos de ellos:


  • Navegar por el lago Titicaca poco después del amanecer.
  • Observar boquiabierta las ruinas de Pisac.
  • Llegar a Machu Picchu caminando después de subir un montón de gradas (escalones).
  • Viajar en el tren panorámico desde Aguas Calientes hasta Ollantaytambo.
  • Degustar una cerveza negra Cuzqueña y un plato típico de la cocina Arequipeña, el rocoto relleno, en el restaurante de un reconocido chez peruano.
  • Disfrutar para mi solita, de una linda habitación en Casa de Ana, en Arequipa.
  • Conocer y compartir el viaje con gente extraordinaria.
  • Degustar la mejor soap que he probado en mi vida en un bonito restaruante de lugareños en el barrio de Yanahuara en Arequipa.
  • Volar sobre las líneas de Nazca.
  • Pasar un día con René, un guia cuzqueño escepcional que es una enciclopedia andante: escuchar sus explicaciones, sus anécdotas y su música con instrumentos tradicionales.
  • Mirar los techos pintados de vivos colores de la iglesia de Chinchero.
  • Ser testigo de un espectacular cielo estrellado en el Salar de Uyuni.
  • Mirar los cráteres de la luna con un telescopio en Nazca.

ULTIMO DÍA EN CUZCO

Mi último día en Cuzco lo dediqué a pasear por el Barrio de San Blas que tiene un encanto muy especial. Todo él desprende cierto aire "hippie" y bohemio. También me desmadré un poco comprando regalos para familiares y amigos.

Para acabar, cené un riquísimo menú en un restaurante que ofrecía música y bailes en vivo. Por la noche quedé con Killey para tomar el que sería mi último Pisco Sour... en Perú.

Qué penita dejar Cuzco...


SALKANTAY, LA MONTAÑA INDOMABLE


Después de hacer un pequeño estudio de mercado junto con Keily, una chica americana con la que compartía habitación en Cuzco, nos decidimos a hacer el trekking del Salkantay con una de las compañías que yo había contactado desde España. Era la más barata de todas y aunque ello suscitaba algunes dudas razonables, nos pareció muy correcta la explicación que recibimos, y sobretodo, el hecho de que no nos llevaban a Machu Picchu en autocar, sino que después de darnos el gran madrugón subíamos a pie (somos así de sufridoras, nosotras!!!).

Después de una preparación a conciencia de todo lo que debía llevar (era una excursión dónde pasaríamos bastante frio los primeros días, para después entrar en un clima más pre-selvático y por lo tanto más caluroso), me encontré con dos apretadas mochilas, una que llevaría yo, y otra de 5 kg que cargarían los porteadores.

El primer día fue bastante suave, caminatas antes y después de comer, pero no demasiado duras, por un paisaje que no guardaba una especial belleza. Día de contacto y de conocer a los compañeros: todos de habla inglesa, y una pareja de franceses. A ver, y yo me pregunto... dónde están los chilenos que me dijeron estaban apuntados al trekking??? Pues deben estar en Chile!!! Los compañeros majos, pero yo un poco rallada con el inglés, de verdad, que no parece que esté en el Perú. La pareja de franceses muy majos, con los cuales hice buenas migas, pero el idioma de comunicación siempre el inglés, y en ocasiones entre acentos y conversaciones de sus respectives culturas: australiana, americana, inglesa... me perdía o bien desconectaba. Por la noche dormí fatal, supongo que entre el frio, que era bastante acusado, y la falta de costumbre de dormir en una tienda, se me hizo la noche interminable.

El segundo día fue el más espectacular en cuanto al aspecto paisajístico y también el más duro, con penosa subida incluida, aunque esta no fue tan dura como me la esperaba (después de la experiència frustada de ascensión al volcán boliviano, no las tenía todas conmigo). La altitud era mucho menor, pero fue una jornada de un ascenso pronunciado y de largas horas de caminata. En el paso del Salkantay, pudimos observar esta montaña que esta prácticamente cubierta de hielo. Su nombre significa montaña salvaje, y hasta el momento nadie ha conseguido escalarla, y algunos de los más intrépidos que lo han intentado han dejado su vida en ello. Esta noche tuve la suerte de dormir yo solita, y sí que puede descansar mejor.

El tercer día resultó ser bastante agradable, un camino bastante plano que se adentraba en un bosque, sin grandes dificultades. Aunque a estas alturas la caminata ya se había cobrado alguna víctima: Keilly se puso malísima, seguramente por algún tipo de intoxicación alimentaria, creemos. Ella es alérgica a algunos alimentos y la noche anterior tomó un puré de patatas que sospechamos pudo ser la causa de su enfermedad. Ese día no pudo caminar y la llevaron en coche hasta el siguiente campamento base donde durmió todo el día hasta recuperarse. Otras personas optaron por hacer algun tramo a caballo, por no encontrarse con fuerzas suficientes para realizar todo el recorrido.
Nuestro cuarto y último día andamos bajo un sol de justícia, primero hasta hidroelèctrica, y después ya hasta el pueblo de Aguas Calientes, punto de acceso más cercano a Machu Picchu. Fue un día algo extraño, ya que nuestro guía, George, no nos acompañó ya que debía comprar los boletos de acceso a Machu Picchu, entre ellos el mío. Nos dejó en manos de otro guia, Daniel, que pasó olímpicamente de nosotros. De hecho, después de la comida en Hidroeléctrica no le volvimos a ver el pelo. Yo hice, desde ese punto, la trayectoria sola, pasando por puentes dónde indicaba que no estaba permitido el acceso  a personas y también jugándome el físico caminando por la vía del tren y atravesando túneles. No estaba preocupada por perderme, ya que ello era imposible, pues sólo había que seguir la vía del tren, pero me preguntaba qué iba a hacer cuando llegara a Aguas Calientes, ya que no tenía el nombre del hostal dónde dormíamos. Por suerte, en la entrada del pueblo, un compañero del grupo me vió, y poco después el guía me llevaba a mi hostal. 

Aguas Calientes es un pequeño pueblo, donde llegan la mayoría de turistas para finalmente llegar hasta Machu Picchu. Como podéis imaginaros es turístico al cien por cien, pero tiene cierto encanto, aunque ello no es precisamente sus aguas termales que, aunque están situadas en un bello entorno, la estética y la limpieza de sus piscinas no son extraordinarias. Pero algo que realmente me sorprendió del pueblo, es la llegada del tren: el tren, de repente, hace su aparición y atraviesa el pueblo. Es como si a la calle principal de un pueblo llega en lugar del esperado vehículo que puede ser un coche o un autobús, un tren. Con ello, la calle que te introduce en el pueblo no es de asfalto, sino de vías, dando al viajero una visión bastante diferente de lo esperado.

Todos estábamos felices de haber llegado a Aguas Calientes,  cosa que quería decir que con mayor o menor dificultad habíamos superado la prueba. Habíamos andado 77 km. y estábamos preparados para lo mejor: nuestra llegada a Machu Picchu. Cenamos juntos en un restaurante y nos repartieron los boletos de Machu Picchu y los del tren de regreso a Ollantaytambo para el día siguiente. Cuando comprobé mi boleto me dí cuenta que la fecha no era la correcta, ya que indicaba 9 de agosto, en lugar de 5 de agosto. Bien, parece ser que cómo solo se permite la entrada a 3000 personas por día, ya se habían acabado los boletos. George nos aseguró a las tres personas que teníamos el boleto con fecha errónea que no habría ningún problema. Aunque sí que esta vez, y apoyada por todo el grupo constaté que esta situación se podía haber evitado comprando los boletos con la suficiente antelación ya que todos habíamos pagado hacía más de una semana.

Al día siguiente nuestra ascensión por las gradas (escalones) hasta Machu Picchu, también fue dura. Me sentía emocionada por estar a punto de llegar a ese lugar tan especial, pero al mismo tiempo muy cansada, sin poder disfrutar del paisaje, ya que la mayor parte del tiempo lo hicimos a oscuras y escuchando la respiración entrecortada de las personas que nos acompañaban.

La llegada fue tan espectacular y especial como me esperaba. Su nombre (Ciudad Perdida), se lo debemos a un cartógrafo alemán que hizo un mapeo de la region en 1874. Aunque su descubrimiento a principios de siglo XX se le atribuye al profesor norteamericano Hiram Bingham, otros pobladores fueron conocedores de este lugar tan espectacular.

La ciudad inka de Machupicchu nos ofrece unas vistas espectaculares que son conocidas mudialmente. Para aquellos que son previsores existe la posibilidad de subir el Wayna Picchu, la montaña que sale en todas las fotos del lugar. Me hubiera encantado subir pero debido a la gran afluencia de turistas de la temporada, sólo es posible hacerlo si has reservado con al menos dos meses de antelación.  La alternativa es la subida a la montaña de Machupicchu, pero en el momento de contratar la excursión no creí que fuera tan espectacular como el  Wayna y lo descarté. La pareja de franceses sí que la subió y explicaron que estuvo bien, aunque el esfuerzo fue considerable.

Después de escuchar una pobre explicación sobre el lugar por parte de nuestro guía, visité los lugares que ofrece la ciudad: el puente Inka, el recinto del Guardían, el templo de las tres ventanas, la roca ceremonial, el templo de sol, las fuentes... Algo realmente mágico de esta cultura, es su estrecha relación con inti, el sol: la importante presencia de este astro en sus vidas, cómo sus construcciones se realizaban para que sus rayos entraran por la apertura entre la rocas en las fechas determinadas de los solsticios de invierno y verano.

Además de todo ello, sorprenden muchos aspectos de esta civilización: la invención del arado de pie, aún en uso en los Andes, la construcción de terrazas de cultivo para vencer la dificultad que ofrecía el terreno montañoso, la sorprendente canalización de las aguas, la macicez y solidez de su arquitectura  de  resultados  armoniosos, los notables conocimientos de ingeniería que mostraron en la construcción de caminos, puentes y acueductos... en fin, toda una cultura de inagotables e interesantes conocimientos. 

Hacía las cuatro de la tarde me encontré con Muriel, la chica francesa del grupo y me propuso que volviéramos juntas caminando a Aguas Calientes. Acepté sin dudarlo, ya que mi intención era volver caminando, pera esta vez contemplando el paisaje que no había podido disfrutar durante el ascenso ya que todavía era de noche.

La bajada lejos de ser relajante fue algo estresante. No acertamos a ver el inicio de las escaleras que descendían a Aguas Calientes, con lo cual iniciamos la caminata por la carretera, y después de casi una hora de camino, preguntamos a uno de los conductores que subía hacía Machu Picchu, cuánto tardaríamos si seguíamos por la carretera, su respuesta fue que unas dos horas y media!!! Uffff, qué susto, yo no tenía prisa, pero Muriel había quedado con Cristof en Aguas Calientes en poca más de una hora para más tarde tomar el tren a Ollantaytambo. Así que nos pusimos las pilas y todos nuestros sentidos en caminar deprisa y en encontrar las escaleras de bajada que debían estar en algún lugar de nuestro camino carretera abajo. Por suerte las encontramos y aunque con algo de retraso llegó a su cita con Cristof y deduzco que tomaron el tren más tarde sin ninguna dificultad.

A mi regreso fui hasta los baños públicos, pero no me gustaron: había un par de piscinas totalmente artificiales y de agua  algo turbia. Intenté cambiar mi billete de tren para poder salir hacía Cuzco esa misma noche, pero ya no quedaban asientos libres, así que después de cenar me fui a dormir con todas las imágenes y emociones del día. No todos los días se visita un lugar tan especial como Machu Picchu...



CUZCO CITY TOUR

Tras mi visita al Valle Sagrado y sabiendo que la ciudad de Cuzco también ofrecía más ruinas me decidí a tomar un transporte público que me llevara a Sacseyhuaman. En mi insistente búsqueda del autobús qpara llegar hasta el Cristo Blanco (seguía las instrucciones de René para llegar a Sacseyhuaman), pasé por el mercado que, como otros que había visitado, me parecieron realmente interesantes. Saliendo de allí continué preguntando en qué parada podía tomar un autobus que me llevara a las ruinas, pero todos mis esfuerzos resultaron inútiles. Uno de las furgonetas que recogían pasajeros (son los autobuses de Cuzco), llevaba el letrero "Cristo Blanco", pero al preguntar me dijeron que no hacía esa ruta. Viendo que se hacía tarde, opté por contratar el city Tour que salía a las dos de la tarde.

Esta visita comenzaba en la catedral y allí me encontré con el guía (que por desgracia no era René), nos hizo la visita guiada junto con otros tantos guías que realizaban su trabajo simultáneamente. Lo cierto es que resultaba algo extraño ver cómo ellos mismos se colocaban en distintos lugares de la catedral seguidos por sus viajeros. La cantidad de turistas era tal, que parecía un puzzle de piezas en movimiento.

La catedral de Cuzco alberga una importante coleccion de arte colonial, y como en otras catedrales del país  se caracteriza por una combinación de estilos de pintura dovota europea y iconografía de artistas andinos. Un ejemplo de ello es la ültima Cena de Marcos Zapata, donde se represdenta a Jesucritos y a sus discípulos con comida ceremonail andina: cuy asado. El cuy, es uno de los platos típicos del Perú, seria más o menos al equivalente de nuestro conejillo de indias. El coro de la catedral se realizó con madera de cedro y tardaron 13 años en construirlo.

Caminamos por las calles de Cuzco hasta Qorikancha que en quechua significa Patio Dorado) y que en su momento estaba literalmente cubierto de oro. Las paredes estaban cubiertas de oro mazizo y el edificio albergaba reproducciones de tamaño real de plantas de maíz de oro y plata. También se cree que en el edificio habían llamas y bebés de oro mazizo, además de una reproducción del sol. En fin, que me imagino la cara de Pizarro frotándose las manos ante tal espectáculo dorado. Pizarro se lo cedió a su hermano Juan, quien a su vez se lo dejó todo a los dominicos.

Subimos a un autocar que nos llevó hasta Sacsaywamán (nuestro poco instruído guía del Salkantay, siempre nos sugería que pensarámos en sexy woman, para pronunciar el nombrecito!). Su nombre en castellano es Halcón satisfecho, y son las ruinas más importantes de Cuzco. El lugar destaca por sus majestuosas fortificacions. Increiblemente, una de las piedras pesa más de 300 toneladas. Nuestro compatriota Pizarro hizo una carnicería de incas que atrajo a un sinfín de cóndores andidos. Para recordar la tragedia, se incluyeron ocho cóndores en el escudo de armas de Cuzco. La dimensión de sus piedras y  la forma en que están encajadas es realmente impresionante.

Nuestro tour contínua con la visita a otras ruinas menos magnificientes como Q'enqo, Pukapukara y Tambomachay para finalmente regresar a la ciudad de Cuzco.

Me voy a dormir con el siguiente pensamiento: Estos Incas eran unos currantes del copón!!! Ni los chinos, vamos!!!





lunes, 26 de agosto de 2013

VALLE SAGRADO


Después de una muy tardía llegada a Cuzco (5 horas), y no menos accidentada (pinchazo de rueda  y desprendimiento de una puerta lateral del autocar que golpeó a otro autocar, con la consecuente parada de la policia y negociación entre las partes), me levanté en Cuzco y paseé por una ciudad que tiene un encanto muy especial.

Ahora ya más descansada contraté el tour del Valle Sagrado que incluía las visitas a las ruina de Pisac, las de Ollantaytambo y el pueblo de Chinchero.

Me recogieron al día siguiente a hora temprana y fuimos haciendo diferentes paradas para ir reuniendo a los diferentes viajeros que aquel día disfrutarían de este maravilloso lugar.

René fue nuestro guía durante el día, y su gran sabiduría sobre el Perú y su cultura me sorprendieron muy gratamente, además su lenguaje literario y lleno de palabras quechuas que quizás en algún momento podía cansar al viajero, quedaba perfectamente equilibrado con las anécdotas que nos explicaba ocurridas en sus innumerables días de guía en el Valle Sagrado.

A 60 km de Cuzco visitamos la Roca Sagrada. Allí René nos explicó que Cuzco quiere decir Ombligo del mundo, el centro del centro, lo sagrado por excelencia. Nos habla del baño espirutual de peruanismo que supone visitar el lugar sagrado, y que ningún peruano debería salir al extranjero sin antes haber visitado la ciudad de Cuzco. El Valle Sagrado también es sinónomo de manantial de sanación, de puente oculto, y algunos cuentan que el lugar es el reflejo en un esperjo de la Vía Láctea. El Valle Sagrado se prolonga entre dos extremos: Písac y Machupicchu, a lo largo de 100 kilómetros con una alta concentraciónde monumentos edificados por el Imperio de los Incas.

Nuestra primera parada fue Písac y la visión de sus ruinas es preciosa. Sólo llegamos a la entrada dónde nos hicimos la foto de rigor y me quedé con las ganas de seguir a los turistas que ya habían llegado y que caminaban por el sendero en la montaña que los llevaba a una ciudadela inca. Nuestro guía nos recordó que el día era largo y muchos los lugares por visitar, así que volvimos al autocar para pasear por el pueblo de Písac, y visitar su famoso mercado al aire libre de artesanía, que es con diferencia el más grande y turístico de la región.

El autocar nos lleva tras unos 50 kilómetros amenizados y culturizados por René a Ollantaytambo, uno de los mayores complejos arqueológicos del Perú. El recorido por las ruinas es más largo y tengo la sensación de que profundizo un poco más en el conocimiento del lugar. Además de contemplar unas piedras enormes perfectamente encajadas que no puedo evitar preguntarme cómo demonios fueron llevadas hasta allí, puedo contemplar un monumento de 140 m de altura esculpido en la montaña: es el perfil de Tunupa, un personaje dotado de sobrenatural poder, alto, de cabello corto y vestido a la usanza de los sacerdotes y astrónomos. Por otro lado, este lugar, con sus gigantescas y empinadas terrazas fue uno de los pocos lugares donde los conquistadores españoles perdieron una batalla importante. Los hombres de Pizarro fueron acribillados con flechas, lanzas y piedras desde lo alto de la inclinada terraza. Pizarro tuvo que ordenar una rápida retirada que se convirtió casi en huida cuando los conquistadores fueron perseguidos valle abajo por mles de los victoriosos soldados del rebelde Manco Inca.

Mientras nos desplazamos hasta Urubamba para degustar un almuerzo, René nos cuenta que en el 2010 el río Urubamba se desbordó y algunos turistas quedaron aislados después de que el puente se desmoronase. El nuevo puente todavía está en construcción. Nos habla de la bandera de 7 colores que la mayoría de turistas confunde con la bandera gay, pero que en esta ocasión, representa los colores de los departamentos del Cuzco. Asímismo, nos instruye del tipo de paredes que se construyen, para protegerse de los terremotos con piedras machanbradas, de los canales subterráneos que regaban las terrazas, del tipo de cultivos segun la presencia o no del agua: maiz si había agua o patata si no era el caso. En nuestro camino hacemos un parada para contemplar un cementerio peculiar: son agujeros en las rocas, dónde se enterraban a los nobles, ya que al pueblo llano se les enterraba en la afueras de los pueblos en fosas comunes. René llama nuestra atención para que observemos los toritos de Pukara, unos adornos que se colocan en los techos de las casas al estrenar la vivienda que bendicen y protegen la casa, trayendo buen augurio, fertilidad y abundacia en las cosechas. Finalmente nos hace una curiosa apreciación: mientras que para los Incas el valor de estos lugares es ceremonial, el resto del mundo le da un valor de maravilla del mundo, sin duda, dos visiones diferentes.

Llegamos al restaurante donde todos se supone debemos almorzar, pero  yo, harta de “pasar por el aro” en estas cuestiones (no me gusta que alguien decida por mi dónde debo comer), informo a René que comeré en otro restaurante y que sin falta estaré en la puerta del restaurante dónde todos comeran a la hora indicada por él. Sin mayor dificultad, encuentro un restaurante que está justo al lado del primero y almuerzo una ensalada y  un pollo por una cuarta parte el precio que pagaran mis compañeros, por un menú más suculento, no lo niego.

En la tarde visitamos y tomamos fotos de otros lugares y no puedo evitar una sonrisa ante la manera en que René nos apremia: “Pasos largos, papi, mami, para ganar tiempo”. Nos explica que el Perú tienen la mejor producción mundial de millo, pero ya no de patata, ahora es China, nos explica que la Chicha, es una especie de cerveza que se hace del maiz y que es una bebida ceremonial, mientras que la hoja de coca contiene calcio y proteínas.

Al anochecer llegamos a Chinchero, mientras cruzamos la plaza, oímos como las chicas jóvenes que se encuentran en la plaza con sus productos artesanales nos interpelan: “Señorita, cómpreme algo, mire señorita, está hecho de alpaca...” Miramos de soslayo y continuamos nuestro camino hasta la iglesia que me fascina, especialmente sus techos pintados a mano, formados con troncos que muestras alegres colores. Además  me sorprende encontrar una pintura de Montserrat, sí la misma virgen catalana, aunque esta vez la pintan con tez clara. Esta, es como otras, algunas de las influencias que los conquistadores dejaron en la población indígena, en concreto de la orden de los jesuítas.

La visita a Chinchero me resulta encantadora y la mejor forma de acabar el día, pero algunas  sorpresas todavía están por llegar: en nuestro camino hacía Cuzco, René nos ameniza con música , y saca un par de instrumentos tradicionales e interpreta algún tema que para ser justos es demasiado moderno, pero eso sí, conocido por todos. Nos anima a acompañarle con las palmas y todos lo hacemos . Ha sido un día estupendo y me siento muy emocionada. Me ha encantado visitar todos esos lugares y sobretodo hacerlo de la mano de alguien que se ofrece a compartir su sabiduría desde el conocimiento profundo. Al bajar del autocar, me acerco a René, le doy un fuerte aprentón manos y las gracias por un día tan especial. Le digo que es un gran profesional y que he pasado un día realmente agradable.  Un día que será difícil de olvidar.