miércoles, 31 de julio de 2013

SALAR DE UYUNI, EL DESIERTO BLANCO

Por fin en Uyuni y siguiendo los consejos de Ramon, me levanté con mi mochila preparada en busca de la excursión de 4 días por el salar. Después de hacer el estudio de mercado correspondiente y de saber que no iban a ser 4 días, ya que debido a las inclemencias del tiempo la zona de la laguna Colorada y la laguna verde no era accesible, el principal criterio para escoger un operador u otro era que en la excursión se incluyera la ascensión al volcán Tunupa.

Así fue como en Ripley Tours me informaron que para el día salía un grupo dónde había dos personas interesadas en realizar la ascensión al volcán. La salida era en apenas un par de horas, a las 11 donde nos encontramos todos en sus oficinas. Poco después de esta hora apareció un jeep algo destartalado con Hilario, el que iba a ser nuestro conductor durante los siguientes tres días.

El grupo lo formaban una pareja de franceses, otra de canadienses, dos estudiantes británicas y yo. El primer día seguimos el ritmo boliviano de nuestro chofer. Salida a las 11.30, parada para comprar hojas de coca, algunas cervezas, algo de agua... continuamos hacia el cementerio de los trenes, un lugar dónde han quedado abandonados máquinas y piezas centenarias que invitan al turista a escalarlas y a fotografiarse. La siguiente parada ya en el medio del salar también para dejar ir la imaginación y sacar unas cuántas fotos con efectos. Las dos chicas inglesas, Abbi, Jess y yo hicimos unas cuantas bastante divertidas.

El famoso Salar de Uyuni tiene una extensión de 12.500 Km y se encuentra a 3.660 m de altitud y en el pasado, hace 40.000 años era un lago. Es bastante espectacular ya que cuando te encuentras en él, estás rodeado por un inmenso desierto blanco, y completan sus belleza algunos volcanes que se encuentran a su alrededor como el volcán Oyague, de 5815 m de altitud y desde el mirador del cual se observa como salen humo por uno de sus cráteres.

Después de caminar por el salar fuimos a ver algunas de las artesanías de sal y de ahí llegamos a Coquesa, un pueblecito que se encuentra en las faldas del volcán Tunupa, y en el hostal del mismo nombre nos dispusimos a pasar la noche. Como todo el grupo decidió subir al volcán Hilario nos acompañó y contratamos los servicios de un guía y así quedamos en encontrarnos con él al día siguiente a las 5 de la mañana.

Poco después de las cinco iniciamos la caminata. Al principio la ascensión es suave, pero ya notas el cansancio que te produce moverte a casi 4500 m de altitud. Nuestros ritmos también eran bastante diferentes: las dos parejas de francófonos iban por delante y parecían no afectados por el cansancio o la altura. A una distancia que cada vez crecía me encontraba yo misma sintiendo como mi corazón latía con fuerza. Por detrás la dos chicas británicas acompañadas del guía, que también iban agrandando la distancia respecto al resto de grupo. La ascensión fue algo más que no que mi hermano calificaría de “penosa subida”. Yo llegó un momento en que mientras esperábamos al guía que iba acompañando a las dos chicas decidí que no iba a continuar. El terreno era tan inclinado que costaba mantenerse recto y me imaginaba lo que iba a sufrir en la bajada. Llegó el guía sólo diciendo que las chicas ya no continuaban y nos esperaban. En este punto, casi a 5000 metros quedaban los últimos 400, la parte más dura. Ellos continuaron la ascensión y yo fui a encontrarme con las chicas, y me alegré de poder bajar sola a mi ritmo y con un estilo poco grácil que nadie pudo observar. Juntas y siguiendo las instrucciones del guía continuamos el descenso a la espera de que el resto de grupo nos alcanzara.

A las 13.30, unas 8 horas más tarde del comienzo de nuestra aventura estábamos en el punto de salida. Las chicas estaban destrozadas, ya que no pensaban que la ascensión fuera tan dura, de hecho yo tampoco, en la agencia les habían hablado de dos horas y yo creí entender lo mismo. Por otra parte Ramón me había dicho que no me perdiera la subida al volcán, y yo mientras descendía no entendía nada. Pensaba… cómo pudo Ramón subir hasta aquí sin guía? (que por cierto siguiendo los mojones al bajar casi nos perdemos y vamos a para a un campamento que había cerca, suerte que encontramos al resto del grupo justo cuando estábamos dudando de por dónde continuar); porqué hablan de 2-3 horas si hemos tardado casi 8?; Estamos hablando del mismo volcán?????

En fin, esto es Bolivia, y la información siempre es escasa. Parece ser que en el caso de Ramón el conductor acompañó al grupo en una caminata de 2-3 horas hasta un punto determinado que no acierto imaginar cuál es después de haber subido yo. Al final tengo un nuevo record en mi haber: 4970 m.

Durante el segundo día visitamos el P.N. Chiguana y la isla Incahuas (casa del inca) també llamada isla pescado por su forma. Esta isla se encuentra repleta de cactus centenarios que crecen a razón de un centímetro por año y es una de las 30 islas del salar que hacer millones e años eran volcanes. Al final del día llegamos hasta puerto Chubica, el pueblecito dónde se encontraba el hostal de sal donde dormimos. Mi posición de copiloto me ofrecía una vista privilegiada de paisaje, al tiempo que observaba alguna de las peculiaridades de nuestro jeep: acababa de encenderse la luz que avisaba cambio de aceite, el cuentaquilómetros no funcionaba, la maneta de la puerta delantera se acabó de romper durante el viaje, una de las ruedas se desinfló durante el camino… Nuestro chófer también era peculiar y se le podía ver durante la mayor parte del tiempo enfrascado principalmente en dos acciones: conducir y masticar hojas de coca. Aunque un poco distante en ocasiones, era un tipo simpático que nos iba amenizando con alguna broma que otra.

 El tercer dia visitamos algunas lagunas, pero nada parecido a las que hubieramos visitado si el acceso a laguna colorada y verde hubiera estado abierto. De hecho, justo ese dia se abrio, y nuestro Hilario nos propuso continuar un dia mas, con la condicion que todo el grupo lo hiciera, pero por desgracia la pareja de canadientes debia estar en la Paz para tomar un bus. Bien, el siguiente lugar... La Paz, para pasar el dia y descansar. Despues rumbo a Cuzco, la guinda del pastel.

1 comentario:

  1. Mira que no llegar a la cima. Bueno, lo importante es disfrutar de la caminata. Para sufrir ya están nuestros padres, jaaaaaaaaaa.

    Besotes

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